- 26 de marzo de 2009 - Sesión Ordinaria


OD16/09 y Anexos: Modificación de la fecha de las elecciones legislativas / Dengue

 

Sr. Presidente (Pampuro).— Tiene la palabra el señor senador Pérez Alsina
Sr. Pérez Alsina.— Señor presidente. antes de comenzar con mi argumentación acerca de por qué considero que este proyecto no debe ser aprobado, quiero hacer referencia a lo mencionado por el respetado señor senador preopinante.
En verdad, no había escuchado ese comentario, señor senador Torres. Si es así, obviamente no lo comparto. No obstante, creo que tampoco podemos darle a un periodista con ciertas opiniones más importancia de la que tiene. Desde ya, no comparto hablar de ejército, batalla, etcétera. Decididamente, no lo comparto. Ahora bien, considero que lo primero que debemos establecer es que no podemos tratar esta iniciativa desde un punto de vista conspirativo, ya sea a favor o en contra. Ya sea que esta norma se apruebe o se rechace, su discusión es legal y estamos dentro de un ámbito de legalidad. Eso no es cuestionable.
Sin embargo, me parece que lo primero que debemos hacer es quitar las visiones conspirativas de todos los sectores que abordan el tema y llevarlo a la opinión legítima que pueden tener cada uno de los señores senadores.
Efectivamente, haya elección en junio o en octubre, el consenso y la predisposición de todos los sectores para tratar los temas que nuestro país requiere tienen que estar en boca de todos nosotros. Acá estamos considerando la modificación de una ley electoral respecto de una fecha predeterminada.
Creo que lo primero que tenemos que decir es que la facultad de convocar a elecciones, para diputados y senadores nacionales, ha tenido cambios en distintos momentos.
No se trata de una atribución exclusiva de la Nación; en esto hay unanimidad en la doctrina. El artículo correspondiente al Código Electoral de 1953 decía claramente que las elecciones las podía convocar cada uno de los distritos. Esto trajo algunos problemas. Y así se llega a establecer en la Ley 25983, por facultad legislativa, la unificación de las fechas.En definitiva, era un consenso de todas las provincias, a través de sus representantes legislativos, establecer que por una cuestión de ordenamiento electoral se unificaran las elecciones. O sea, eso estaba claro. Sin embargo, ese ordenamiento electoral tenía una argumentación que prácticamente repitieron todos los legisladores que aprobaron esta norma.
Entre los distintos argumentos, voy a citar a alguien que hoy está presente aquí, el senador Giustiniani, porque creo que en ese momento expresa con claridad qué era lo que llevaba a esta unificación y previsibilidad. Solicito permiso para leer y así citar brevemente lo dicho por el señor senador
Giustiniani en cuanto a que el sistema político argentino, como cualquier sistema político, necesita de un grado de racionalidad, de previsión, y no de manipulación, como hemos estado acostumbrado en nuestra historia. Aclaramos que es un debate anterior, no estamos hablando de este gobierno. Decía que por eso la cuestión electoral siempre debe someterse a un consenso. Eso lo comparto plenamente y por eso era que las provincias, a través de sus representantes, aceptaban unificar las fechas.

¿En virtud de qué facultad constitucional se puede convocar en distintos momentos? Por ley fue delegada esta atribución, pero con la condición de que hubiera previsión y, fundamentalmente, de que hubiera consenso. Por eso creo que si había una necesidad extrema, que podría haber sido debatida y así efectuar un cambio en la legislación vigente, ella debería haber sido sometida a un consenso previo, que lamentablemente no se hizo y por eso esta iniciativa nos llega en forma casi imprevista —por así decirlo— al Congreso de la Nación.
Desde ya que hay algunos argumentos de quienes apoyan esta iniciativa que, siendo legítimos, no los compartimos. En primer lugar, creo que hay que aclarar que aquí no estamos modificando ninguna ley, como dijo el señor miembro informante, sino que lo que estamos haciendo es suspendiendo la vigencia de dos artículos. Y hay algunas argumentaciones que, de alguna manera, creo que debemos rebatir, porque entiendo que tienen cierto grado de equivocación.
Si uno hace un análisis del discurso del señor miembro informante, de alguna manera es como que culpa a la oposición de lo que está pasando y por ello se ven obligados a adelantar las elecciones. Entonces, se llega a una visión conspirativa que creo que no es así y la debemos dejar de lado.
Inclusive, habló del modelo “corte de ruta” e hizo alusión al sector rural. Yo creo que no podemos decir que el modelo “corte de ruta” lo impuso el sector rural. Lamentablemente, eso ya viene de distintos sectores y que todavía no hemos podido dejar de lado. Desde ya que no comparto el modelo “corte de ruta” de ningún sector. También quiero decirle a los señores senadores que en muchas partes de nuestro país hay permanentes cortes que ni siquiera salen en los diarios y todavía los gobiernos no han sabido afrontar. Un ejemplo de ello es lo que ocurre en la ciudad de Tartagal, que está permanentemente sitiada por distintos grupos que, lamentablemente, siguen en su accionar. Creo que tenemos que dejar de lado la visión conspirativa. Me preocupa alguna interpretación de una senadora preopinante, que sé que no tuvo la intención de señalar lo que el sentido de su frase conllevaba. Ella dijo que el Estado es el gobierno. Y, en este sentido, ello no hay que olvidarlo, porque fue el principio doctrinario, filosófico y jurídico de todas las concepciones totalitarias. No hay que olvidar que el Estado
es gobierno, población, territorio y poder. Eso está dicho en todos los manuales de Derecho Constitucional del mundo. De ahí viene el equilibrio territorial y legislativo. No se puede decir que el gobierno es el Estado. Así nacieron todas las concepciones totalitarias de derecha y de izquierda. Realmente, no puedo compartir esa argumentación.

Tampoco puedo compartir que se diga que quienes discrepamos con este legal proyecto de ley tenemos una visión conspirativa. De ninguna manera. Voy a sostener la legalidad de esta discusión; no la voy a poner en duda. Y obviamente que si se aprueba el proyecto, lo vamos a aceptar. Seguiremos, en todo caso, manifestando nuestra disconformidad, aunque en un ámbito jurídico, constitucional y estando a disposición para las próximas elecciones, a efectos de que quienes resulten electos puedan
contribuir a la gobernabilidad. Creo que lo peor que nos puede pasar es caer en la discusión antifederal; y en este punto quiero aludir a lo que dijo un senador preopinante sobre si gana Kirchner o pierde Kirchner.
Si gana o pierde Kirchner, en mi opinión, ello sucederá en el distrito en el cual él se presenta. Creo que hay que tener un sentido federal en esta discusión legislativa y aceptar los resultados de cada distrito. Pero no por ello hay que llevar esto al todo o nada. Eso, decididamente, no lo comparto.
No hay que olvidar que la Constitución marca una previsibilidad. Lo hace en la elección del presidente y vicepresidente de la Nación al establecer el comicio en un plazo previo a la finalización del mandato. En lo que hace a las elecciones legislativas hubo una intención similar, aunque ahora se modifica en un sentido excepcional. Creo que también hay que dar argumentaciones que ya no son jurídicas o
institucionales. Cuando una presidenta le dice al pueblo —cosa que no comparto— que se está ante una gran emergencia y por dicha razón hay que cambiar las elecciones —y para colmo sin alcanzar ningún consenso—, creo que es una mala señal que empieza a tener consecuencias en variables económicas e institucionales que afectan a los argentinos. No hay que negar que, al aprobarse la norma en consideración, la discusión partidaria en la elección de los candidatos debe adelantarse sin realizar internas o, en muchos casos, yendo directamente a una convención, como es el caso de mi partido político. Eso afecta también a miles de jóvenes que quieren votar y no pueden hacerlo. Es una afectación cívica importante. Además, como dije recién, hay afectación de las inversiones, de los movimientos monetarios y de carácter financiero con serias consecuencias para nuestro país.
En definitiva, no estoy de acuerdo con el proyecto en consideración porque es un cambio imprevisto de las reglas de juego, no realizado con consensos, que altera momentáneamente el sistema electoral, el federalismo y a quienes, siendo aspirantes legítimos para ser representados en sus distintas provincias, se ven sometidos a una norma diferente.
Por estos argumentos, adelanto que voy a votar negativamente el presente proyecto de ley.

 

3/ Reunión - Sesión especial - 26 de marzo de 2009

El  Senador tambièn participo en el tratamiento del expediente S. 251/09, que contiene un proyecto de ley presentado por los señores senadores Escudero, Romero y Pérez Alsina por el que se declara zona de emergencia sanitaria a distintos departamentos de la provincia de SALTA. Este proyecto tiene un articulado donde se establecen obligaciones para el Estado nacional con relación a todas las provincias afectadas por el dengue.

Se aprueba  una moción de preferencia para tratarlo en la pròxima sesiòn, con dictamen de la Comisión de Salud, la  que se va a reunir el pròximo martes, y a la que se convocara a  la Sra. Ministra de Salud, para lo cual se efectuara la correspondiente comunicación al Poder Ejecutivo.

Sr. Presidente. — Tiene la palabra el señor senador Pérez Alsina.
Sr. Pérez Alsina. — Señor presidente: la verdad, este tema me preocupa mucho, como a todos los senadores. Y sinceramente tengo miedo de que esta nueva preferencia con dictamen de comisión para considerar en quince días, por distintos motivos no se pueda considerar. La situación en el Norte y en el Noreste está avanzando y es muy grave. Creo que el Senado tiene que dar una señal. Sabemos que la herramienta la tiene el Poder Ejecutivo nacional y que la emergencia contribuiría a paliar la situación. Pero llevar esto de vuelta a Comisión por quince días, para ser considerado con dictamen, seguro que impedirá el tratamiento, porque conocemos los tiempos. Eso significará una nueva postergación para las poblaciones del interior.
Nuestros pobladores están muy preocupados. Quizás esta situación no tenga tanto efecto mediático y por eso tal vez no se tomó conciencia del problema. Yo veo una nueva postergación a las provincias.
Por eso, señor presidente, solicito que si en quince días no tenemos el dictamen de comisión, este tema se trate de todas formas; con o sin despacho y que la Cámara se constituya en comisión. En tal sentido, si la Comisión estuviera segura de que va a contar con el dictamen, no va a tener problemas en aceptar mi propuesta. En consecuencia, pido que la preferencia se apruebe con dictamen de comisión o sin él, porque mientras estudiamos y elaboramos la norma, la gente de nuestra provincia está
sufriendo. Y si la presidenta de la Comisión respectiva —lo digo con todo respeto— tiene la seguridad de que va a tener el dictamen, acepto la propuesta, pero pido que se apruebe con dictamen de comisión o sin él, porque me temo que puede ser tarde y hay un avance notable en esta problemática, que no se está tratando como es debido. Es un nuevo tema que se está postergando.

Sr. Pérez Alsina.— Pido la palabra.

Sr. Presidente.— Tiene la palabra el señor senador Pérez Alsina.
Sr. Pérez Alsina.— Señor presidente: tal vez este tiempo lo hubiéramos podido dedicar a constituir la comisión. Este es un proyecto muy simple, porque no avanza sobre facultades. Es un texto muy simple que lleva a la declaración de la importancia de esta enfermedad, con aspectos muy claros y concretos que no necesitan mucho estudio, los cuales realizarán justamente los técnicos a los que aludieron los señores senadores. Solamente quiero decir que cada día que pasa, la enfermedad avanza y hay más casos. Es un dato de la realidad. Recién, la señora senadora hablaba de Bolivia. Conozco perfectamente esa situación. Bolivia tiene treinta y cinco mil casos, con diez muertes ya. Entonces, es un tema importante y podríamos avanzar en él. Yo voy a insistir en eso.

 

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El Partido Renovador fundado el 23 de Octubre de 1982 es un partido provincial, nacido en Salta, con propuestas para los grandes problemas provinciales y nacionales, con la vivencia de nuestra tierra salteña, pero pensando siempre en el interés general. El crecimiento de las Provincias es lo que hará grande a la Nación, ya que la misma no es otra cosa más que la suma de aquellas.

 

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